VAGINAL O CLITORIANA
Llegadas con más o menos placer a la segunda década del siglo XXI creo que es imprescindible desmontar uno de los muchos mitos que nos lleva castrando largos años: la creencia errónea de que los orgasmos de la mujer pueden ser o clitorianos o vaginales. Este mito fue creado por el archiconocido y misógino señor Freud, padre del psicoanálisis, cuya lista de aportaciones a las que le debemos agradecimiento no incluyen la de haber ayudado a las mujeres a gozar libremente de su innata pulsión sexual. Este psicólogo vienés declaró en 1905 que las mujeres somos de dos tipos: las que tenemos orgasmos clitorianos (logrados mediante la estimulación de la parte externa del clítoris) y las que los tenemos vaginales (es decir mediante estimulación del interior de la vagina con el coito). Freud aseguraba que las mujeres que llegan al orgasmo con la penetración (de las pollas de sus maridos porque en esa época los chochos eran propiedad privada post-nupcial) son las maduras y sanas sexualmente y que las que necesitan una estimulación expresa del clítoris son inmaduras y con problemas sexuales fijados en la infancia. Ya conocemos ese rollo del complejo de Edipo y Electra según el cual en realidad a quien nos queremos follar es a nuestros padres o madres…
A mi consulta llegan no pocas mujeres que quieren solucionar su “problema” con la incapacidad de llegar al orgasmo sin estimulación expresa de la parte externa del clítoris. Estas mujeres NO tienen ningún problema sexual. Les explico lo que transmito en este texto y amplio en los talleres y ciao, que folles a gusto.
QUÉ COÑO ES EL CLÍTORIS
El órgano de placer por excelencia del cuerpo de una mujer (que no el único) es el clítoris. Del griego kleitoris, es decir, pequeña colina. Tiene el mismo origen embriológico que el pene en el cuerpo masculino, que tan bien se conoce y funciona bastante parecido.
Lo que vemos en el exterior, esa colina o garbancito que tanto nos gusta acariciar, es el glande, la punta del iceberg…
En 1998 [i] la doctora Helen O’Connell realizó una serie de disecciones de genitales femeninos que demostraron definitivamente que el clítoris es una estructura mucho más grande y compleja de lo que siempre se había asegurado. La doctora O´Connell halló que el glande se bifurca en dos extremidades o raíces (llamadas crura) de tejido eréctil, que se extienden hacia atrás pegadas a la parte inferior del hueso púbico y pueden alcanzar hasta nueve centímetros de longitud.
También consta de dos bulbos de tejido eréctil que también se expanden a cada lado de la vagina y envuelven la uretra.
Cuando una mujer se excita, las raíces y los bulbos clitorianos entran en erección, o sea se llenan de sangre. Cuanto mayor sea la excitación, más aumenta el tamaño y más se siente. Puede doblar e incluso triplicar su grosor. El glande del clítoris, a su vez, se retrae contra el hueso púbico y bajo el prepucio. ¿Por qué se esconde? Para protegerse de una excesiva estimulación, ya que al estar sembrado de miles de terminaciones nerviosas (unas 8.000, el doble que la cabeza del pene), es extremadamente sensible y corre del riesgo de irritarse, produciendo el efecto contrario al deseado.
Esta es la razón por la que muchas mujeres cuando se masturban no lo hacen estimulando el glande, sino que masajean el capuchón o el área circundante, presionan la zona con la mano, colocan un vibrador por encima de los labios externos para mitigar su vibración o aprietan piernas y glúteos sin estimulación manual.
Así pues, como el pene, el clítoris “trempa” hasta alcanzar el orgasmo (en el mejor de los casos) en el que suceden varias cosas:
¿LLEGASTE CARIÑO?
Es bastante común que la penetración vaginal se produzca mucho antes de que la mujer esté lo bastante excitada, porque se suele pensar que una está “preparada para el coito” cuando está lubricada. Pues no necesariamente es así.[iii] La verdadera señal de excitación en una mujer es, igual que sucede con los hombres, una buena erección, es decir, que la vulva, sobre todo los labios internos y el clítoris, esté turgente, congestionada de sangre. Cuanto más volumen, más sensibilidad y, por lo tanto, más posibilidades de placer. Ese aumento es fácilmente perceptible para ojos, manos y boca atentos.
¡Ojo!: Esa excitación no es garantía de que una mujer vaya a alcanzar el clímax mediante el coito. Puede perderla si deja de ser estimulada en la zona que le está produciendo dicha excitación (generalmente, parte exterior del clítoris y alrededores), lo que suele suceder cuando se produce la penetración y dicha estimulación es olvidada.
NO PARES HASTA QUE TE LO DIGA
Una vez han alcanzado lo que se conoce como punto de inevitabilidad eyaculatoria, los hombres no dejan de correrse aunque entre la suegra con rulos, un plato de fabada en una mano y en el otro brazo un antipático yorkshire lamiendo la fabada. Por el contrario las mujeres necesitan que la estimulación sea constante para llegar y para que no se interrumpa su clímax. Es decir, si en pleno orgasmo, dejan de ser estimuladas, éste se corta o pierde gran parte de su intensidad.
No somos clones y al igual que no hay dos penes idénticos, no hay dos coños idénticos. La posición exacta del clítoris en relación a la vagina y su tamaño hacen que la estimulación en cada una sea diferente. Así, las mujeres cuyas raíces y bulbos bordean la vagina muy pegados a sus paredes o son grandes u otras variantes harán que tengan orgasmos con la penetración, pero es el clítoris el que se está estimulando con la penetración. Por lo tanto TODAS las mujeres somos clitorianas y algunas tienen un clítoris que les permite tener orgasmos mediante la penetración. También variará según la posición y SOBRETODO si el clítoris está muy hinchado será más fácil llegar al orgasmo mediante el coito… en el caso de que esto sea tan necesario… cosa que me permito poner, como mínimo y para no enfrascarme en un alegato en contra de la imposición del modelo sexual heteropatriarcal, en duda.
Así pues, por fuera, por dentro, con poesía o látigos, lo MÁS importante para que una mujer pueda disfrutar del sexo y llegar al orgasmo, es que el clítoris se hinche como un pez globo y no destrempe hasta que se corra. Vamos, igual que les pasa a los hombres ¿No?
Es que no somos tan diferentes como nos han dicho siempre…
De hecho, si una mujer está muy excitada y no llega, es decir, no descarga la tensión acumulada, la vasocongestión puede permanecer durante horas en los genitales y causarle una desagradable sensación, además de frustración, irritabilidad e incluso rabia, más o menos soterrada, hacia su pareja…
O sea que, aunque sólo se hable del “problema” que tienen los hombres si se excitan y no descargan, a las mujeres les pasa exactamente lo mismo.
Es más, cuando esto sucede a menudo, se sufre lo que se conoce como congestión pelviana, un síndrome que se caracteriza por la sensación de pesadez, incluso molestias, en la zona de la pelvis –en los casos graves dolor durante el coito-, además de producir alteraciones emocionales en quien las sufre: depresión, ansiedad, angustia, irritabilidad.
En resumen, la dicotomía entre vaginal o clitoriana es una invención de un misógino respaldada por una cultura patriarcal en la que no se concibe el placer sexual sin coito… concepto que castra la sexualidad de todos los sexos aunque aquí sólo hayamos hablado del femenino.
Así pues, salud y a practicar 😉
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[i] Atención a la fecha. No es un error tipográfico. La forma real de nuestro órgano de placer se descubrió el mismo año en el que se empezó a comercializar el Viagra… el interés científico sobre ambos genitales, como se puede comprobar no es muy arecido.
[ii] Ver https://www.sedacalenta.com/blog/el-orgasmo-cervico-uterino-el-palpitar-reprimido/
[iii] Veremos de la lubricación vaginal en el próximo post
Los comentarios están cerrados.
Gracias. Es el mas claro y descripto articulo que nunca he leído al respecto .