Todas las personas de todos los sexos tienen, en principio, próstata, un órgano cuya función es la de producir un líquido para su eyaculación. Así que las personas con coño, aunque en nuestra sociedad se ignore, también eyaculan. Y no como una virtud única y rara sino como una función natural de su sistema sexual.
COLONIZACIÓN SEXUAL
En el anterior artículo vimos algunas nociones importantes para entender porqué en nuestra cultura hay tan pocas mujeres que eyaculen voluntaria y felizmente mientras que en otras es una señal de salud sexual reproductiva.
Al referirnos al órgano responsable de la eyaculación femenina mencionamos la glándula de Skene. Durante algún tiempo, desde Seda Calenta se ha usado este término científico para designar a la próstata femenina pero finalmente, después de los últimos estudios, talleres y lecturas, sobretodo del libro recientemente publicado “Coño potens” de la ya mencionada con anterioridad Diana Junyent, se ha decidido prescindir de este término que lleva el nombre de su “descubridor” por lo que, como otros tantos relacionados con la sexualidad femenina, representa para la que escribe una forma de colonialismo científico de los cuerpos con coño (glándulas de Bartolino, trompas de Falopio,..)
Y es muy importante que le llamemos próstata a este órgano. Porque eso es lo que es. La ciencia ha insistido en dividir a los “dos” sexos y crear un binarismo en realidad inexistente. Las personas con polla o con coño no somos en realidad tan diferentes. Este pensamiento ataca a los cimientos de nuestro concepto de seres sexuados y dinamita las bases sobre las que hemos construido nuestra identidad. Pero es importante que empecemos a aceptarlo si queremos realmente que haya un cambio social.
EL MISMO ORIGEN
Hasta la séptima semana de gestación, todos los embriones humanos son sexualmente indiferenciados. A partir de la octava, de los mismos tejidos originales, algunos desarrollaran órganos considerados masculinos y otros considerados femeninos. Del tejido urogenital, se desarrolla la próstata, tanto la “femenina” como la “masculina”. Esta glándula en cualquier cuerpo es la responsable de la eyaculación. Por lo tanto las mujeres tenemos una glándula cuya función es, por excitación/estimulación producir un líquido para que éste sea eyaculado. Su finalidad es tema de controversia, pero como, evidentemente no participa de manera indispensable en la reproducción como la hace su homóloga masculina, la ciencia se ha limitado a ignorarla, menospreciarla e incluso extirparla. Sí: extirparla. Algunas mujeres que, sin saberlo ni buscarlo, son capaces de eyacular profusamente, víctimas de la ignorancia general de nuestra sociedad sobre esta función fisiológica, han acudido a sus ginecólogos creyendo que por alguna extraña razón sufren de incontinencia sólo durante el orgasmo (de hecho la ciencia la cataloga como una patología llamada “incontinencia coital”). En muchos de estos casos la solución del “especialista” ha sido la extirpación de la próstata.
Estos ginecólogos que extirpan esta glándula son unos más de los muchos individuos de todo un sistema que mantiene la (a estas alturas infundada) creencia de que la eyaculación es orina. No lo es. Baste analizar el fluido eyaculado. En él podemos encontrar, por ejemplo, Antígeno Prostático Específico, Fosfatasa Acida Prostática y Fosfatasa Acida Prostática Específica que, como podemos deducir de su nombre, son componentes también presentes en el líquido prostático masculino (que se conoce muy bien y desde hace bastante tiempo). También se suelen hallar trazas de orina porque, en muchos casos los conductos que conducen el líquido de la próstata al exterior pasan por dentro del meato urinario y pueden arrastrar restos de orina. También se ha visto por scanner que durante la excitación femenina la vejiga aumenta de tamaño y hay muchísimos casos de mujeres que eyaculan hacia adentro: hacia la vejiga. Por eso tienen muchas ganas de orinar después de follar (sin haber ingerido líquido alguno e incluso habiendo perdido mucha agua a través de una profusa sudoración). Pero insistimos: analizando el fluido se pueden encontrar sólo trazas de orina. ¿Esto produce asco? Deberíamos recordar que el conducto eyaculatorio del pene masculino es el mismo que el urinario. Es decir, los hombres mean y se corren por el mismo conducto y nos metemos sus pollas en la boca sin problemas de ascos.
Si la mujeres occidentales no nos corremos a chorros como las mujeres taoístas, tántricas, batoro, etc, no es porque seamos unas discapacitadas sexuales sino por toda la presión cultural que recibimos.
DE CLÍTORIS Y VIAGRAS
A día de hoy la controversia sobre si el líquido eyaculado por las mujeres en algunos orgasmos es orina o no todavía no se ha resuelto científicamente, pero cualquier persona que tenga alcance a la propia o ajena eyaculación femenina, se puede dar cuenta enseguida de que no parece para nada pipí. Parece descabellada y sin sentido esta incapacidad científica para decidir el origen de este precioso líquido pero, si tenemos en cuenta que la forma y dimensiones reales del clítoris se conocen sólo ¡desde 1998! podemos entender este retraso… Este fue, curiosamente, el mismo año en el que los estadounidenses comercializaron viralmente el Viagra para curar la disfunción eréctil. Mientras los hombres a los que no se les levantaba podían por fin tener un remedio a tan inoportuna disfunción apenas empezaba a saberse del clítoris. No fue sino hasta el 2009, que se publicó la primera ecografía completa y en 3-D del clítoris estimulado, hecho que permitió entender cómo el tejido eréctil del clítoris (que tiene el mismo origen embrionario que parte del pene) se ensancha y rodea a la vagina, un parteaguas en la medicina que explica cómo lo que una vez consideramos “orgasmo vaginal” es, de hecho, un orgasmo del clítoris interno.
La triste realidad es que, como tanto clítoris como próstata femenina son totalmente prescindibles para la reproducción humana, que es lo único que ha generado suficiente interés en las farmacéuticas (que son las que al fin y al cabo financian las investigaciones de los científicos), no ha habido inversiones en ese campo y por eso no se ha podido investigar tan bien. Sabemos perfectamente cómo funciona la ovulación, que es un proceso microscópico muy interno pero aun no sabemos cómo funciona la eyaculación que sucede a nivel mucho mayor y externo.
Así que, mientras la ciencia decide qué coño es lo que las mujeres eyaculamos, no estaría mal que nos fuéramos quitando tabús de la cabeza, informarnos bien y así poder disfrutar de una reacción natural que puede ser muy placentera.
Y ese es uno de los puntos clave para poder correrse a chorros. Aunque no es fácil: los tabúes están incrustados en nuestras células y la información de calidad brilla por su ausencia.
¿DÓNDE ESTÁ LA PRÓSTATA?
La próstata en las mujeres está en las paredes del conjunto uretral aunque difiere de mujer a mujer en tamaño, capacidad y localización exacta. En la mayoría de mujeres es palpable a través de la pared anterior de la vagina. Si metemos los dedos en la vagina siguiendo el hueso púbico, encontramos una zona que es más rugosa. Ésta es la zona del tejido de la pared vaginal que está pegado al tejido de la pared prostática. Podemos decir que tocando esta zona vaginal estamos tocando la próstata que, al ser estimulada, se llena de un líquido cuya procedencia es aún tema de debate en los círculos científicos.
Una vez localizamos el lugar, lo estimulamos. En el caso de una autoestimulación, será útil aunque no imprescindible el uso de un dildo o de un vibrador. En el caso del vibrador, podemos jugar a encenderlo y apagarlo según queramos estimular en el mismo acto clítoris, labios, ano y glándula. En el caso de una estimulación en pareja, los dedos son el mejor instrumento ya que son suficientemente duros, fáciles de dirigir y con el tacto notamos los cambios de volumen a medida que se hincha de líquido la próstata. Las técnicas de estimulación son varias y lo mejor es ir probando hasta encontrar la propia. En algunas mujeres la zona puede ser muy sensible por lo que es probable que tengamos que empezar con suavidad e ir aumentando la intensidad a medida que aumenta la excitación. En otras personas puede que la estimulación deba ser enérgica desde el principio. Masajes, golpes, rascados, lo mejor es ir probando y siempre escuchar los indicios de excitación o molestia de la persona estimulada, tanto en la cara y movimientos corporales como en la sensación concreta en la zona estimulada ya que, a medida que la próstata se llene de líquido, se irá hinchando y unas manos atentas pueden sentir ese cambio de volumen que las guiarán para ir aumentando la intensidad hasta provocar la eyaculación. Ésta puede salir como un chorro profuso o como un discreto vertido. Si se sigue estimulando se pueden tener varias eyaculaciones seguidas. De hecho es recomendable, sobre todo al principio, para “entrenarnos” en la capacidad eyaculatoria.
Y lo más importante de todo es que, como siempre insisto en los talleres: el sexo es un juego, un juego de comunicación con una misma o con otra/s persona/s. Y, como en todos los juegos, lo importante es disfrutar. No importa dónde lleguemos si no cómo nos lo pasemos en el camino. La eyaculación es una función natural también de las mujeres pero en nuestro caso lleva una carga de siglos de represión que no es tan fácil de deshacer. Puede que nunca lleguemos a corrernos. No pasa nada. No es imprescindible para una vida sexual sabrosa y rica. Si conseguimos no obsesionarnos con ello, el juego para estimular la próstata puede ser, con chorro o sin él, de lo más placentero 😉