El placer y el éxtasis sexual
Hablamos mucho del placer pero… un momento… no sigas leyendo. Párate y piensa qué es para ti el placer…
Quizás te haya venido más o menos rápido a la mente el placer sexual, el orgasmo, las caricias… quizás si estás en el mundillo del Tantra te haya venido a la mente el Yoga Sexual, el jabyum…
Pero… antes de todo esto ¿Qué?
Lo que entendemos como placer sexual es la punta del iceberg, es la expresión más intensa y/o elevada de las múltiples vivencias para las que nuestro cuerpo y energía han sido creados.

Las mujeres hemos nacido para el placer. Sí. El placer de compartir, saborear, respirar, gozar tranquila, dejarse llevar por los sentidos, descansar, amar… El placer es también a veces comprender y descubrir:
Pero recuerda que te ganarás el pan con el sudor de la frente y parirás con dolor.
Somos placer puro encarnado. Pero nuestro sistema de vida, social y de creencias provoca un adormecimiento profundo de esta capacidad innata, de esta cualidad intrínseca de nuestra naturaleza. Desconectar la mente pensante, poner en off al locutor interno que insiste en narrar sin cesar lo que acontece, relajarse, entregarse al hedonismo improductivo, guardar objetivos, metas y expectativas en el cajón laboral para su uso sólo en los momentos estrictamente necesarios… Y volver al cuerpo, a la respiración, bailar, sudar, reír, compartir, recuperar la sencillez del gozo infinito con las pequeñas cosas. Es así como nuestro sistema sexual poco a poco se despereza y despierta al placer.
Si vivimos todo el día en modo esfuerzo desconectadas de los registros sensoriales placenteros que anhela nuestro cuerpo ¿Cómo podemos pretender luego tener placer sexual u orgasmos en cero coma? Nos exigimos pasar de 0 a 100 en segundos porque no hay tiempo, estoy cansada, sólo quiero una descarga orgásmica que me relaje o que pueda anotar en el computador de orgasmos semanales.
El placer es tiempo, amora. Desconecta el móvil y conéctate a tu piel.
Una mujer, en las condiciones de intimidad adecuadas puede, a través de la energía sexual, entrar en estados de éxtasis y dicha e incluso elevar la consciencia y acceder a información sensorial e intuitiva de una calidad exquisita. A medida que la mujer se va acercando al orgasmo, los centros cerebrales que regulan su comportamiento se van desactivando. Chorros de dopamina, opioides y oxitocina corren por sus venas. Desde un punto de vista bioquímico, podemos decir que se convierte en salvaje o ménade entrando en un estado desinhibido de alteración de la consciencia.
Y ¿Cuales son estas condiciones adecuadas? Pues básicamente seguridad y confianza. Ya he compartido en otros posts sobre la importancia de la relajación para que el orgasmo de una mujer sea realmente extático y nutritivo pero para que se dé esta relajación y entrega, la mujer necesita estar en un espacio de confianza. Sentirse segura. Y es que en estos estados hay una total pérdida de control, una entrega total y, por lo tanto, mucha vulnerabilidad. Si hay el mínimo atisbo de peligro, nuestro ancestral y animal sistema de alerta, (el sistema nervioso simpático que regula la respuesta de “lucha o huida), se activa con una velocidad pasmosa liberando adrenalina y catecolaminas, que son antagonistas de las anteriores y por lo tanto las inhiben.
Y eso lo podemos comprender si nos remontamos a los tiempos en los que vivíamos en entornos donde abundaban los depredadores. Imagínate tú en un entorno lleno de carnívoros cazadores, a una mujer gimiendo totalmente “en la parra”.
Todavía hoy un entorno amenazador puede bloquear la respuesta sexual femenina. Y esto  puede incluir amenazas verbales vagas centradas en la vagina o un lenguaje despectivo sobre ella; que nuestra pareja no se acerque a nosotras propiciando esta sensación de seguridad y confianza. Sobre todo cuando ésta es un hombre y sentimos que su energía está más centrada en los genitales que en el corazón.
El estrés también es un estado de alerta continuado sin una amenaza real.
Si te cuesta entrar en estados de éxtasis sexual, observa si hay algún elemento interno o externo, propio o heredado, en tu vida que te impide confiar y entregarte.
El cuerpo humano está creado para experimentar estados alterados de consciencia a través de la elevación de la energía sexual. Son estados tan poderosos y a la vez tan inherentes a nuestra naturaleza, que por eso se encuentran alusiones gràficas a ellos en todas las culturas ancestrales anteriores al Tabú del Sexo. Les llamamos orgasmos expansivos o de cuerpo entero. 
Así como el orgasmo de descarga se localiza en los genitales, el orgasmo expansivo es una experiencia sensorial completa que abarca todo el cuerpo, no es de progresión tan claramente ascendente y con un pico corto e intenso como el primero, sino que es más progresivo y el estado orgásmico (como le llamamos en el Tantra) puede durar minutos e incluso horas. No hay un pico sino un estado alterado, relajado, dichoso, extático… en él podemos percibir cómo la energía se expande más allá de los límites del propio cuerpo generando una profunda liberación y rejuvenecimiento emocional; una fuerte y clara conexión con el Todo, de retorno a la Fuente, de comunión con la divinidad, un globo de éxtasis… Cada cual según sus creencias y cultura lo describe a su manera.
Y ¿Cómo conseguir ese orgasmo? Precisamente no es “algo que se consigue” como una meta u objetivo que requiera una estrategia…
Pero sí hay vías por las que la energía puede fluir y elevarse que pasan por la entrega del control y sobre todo por la respiración.
En una carrera hacia el orgasmo de descarga respiramos rápidamente y controlamos nuestras acciones dirigiéndolas como una flecha hacia el objetivo. Cuando entramos en un estado de orgasmo expandido lo hacemos porque hemos desconectado la mente controladora y llena de expectativas y objetivos y nos hemos dejado llevar por la energía, respirando lenta, profunda y completamente y, ese día, resulta que nuestra energía ha elegido el camino del éxtasis. Como hubiese podido tomar otras sendas… A veces nos lleva a la sanación, otras al llanto, otras al orgasmo y otras, quizás nos entregue en brazos de Morfeo.

El próximo miércoles 9 a las 8 de la tarde, hora española peninsular:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *