
La buena noticia es que este estado no es permanente. Podemos sanar y despertar el potencial orgásmico de nuestra vagina. Y el camino empieza por cambiar nuestra forma de hacer el amor.
Texto inspirado en las enseñanzas tántricas de Barry Long y el libro «Slow Sex» de Diana Richardson, una lectura que te recomiendo si quieres profundizar en este tema.